Qué hacen las temperaturas (muy) altas a tu estanque
El agua caliente retiene menos oxígeno que el agua fría. Al mismo tiempo, el metabolismo de los peces y las bacterias se acelera a temperaturas más altas, lo que aumenta el consumo de oxígeno. Además, se evapora más agua, baja el nivel del agua y los residuos se concentran más. Esta combinación somete a presión el equilibrio biológico y sienta las bases de varios problemas posibles en tu estanque.
Posibles problemas con el calor
- Falta de oxígeno – menos oxígeno disuelto y un mayor consumo de oxígeno. Los peces boquean en busca de aire en la superficie y pueden llegar incluso a asfixiarse.
- Estrés y enfermedades en los peces – el calor y la falta de oxígeno debilitan el sistema inmunitario, haciendo a los peces más vulnerables a parásitos y enfermedades.
- Proliferación de algas – el calor, la abundante luz y los nutrientes forman juntos el caldo de cultivo ideal para las algas. Esto provoca agua turbia, capas flotantes y malos olores.
- Equilibrio biológico alterado – la descomposición de la materia orgánica consume oxígeno adicional y puede provocar la acumulación de sustancias nocivas como el amoníaco y el nitrito.
- Descenso del nivel del agua – la evaporación reduce el espacio vital y concentra aún más los residuos, lo que deteriora la calidad del agua.
Qué puedes hacer al respecto
- Airear – añade oxígeno extra con una fuente, cascada y/o arroyo. La aireación es especialmente importante de noche, ya que es cuando el nivel de oxígeno es más bajo. Una fuente o cascada aporta oxígeno al agua y mantiene la superficie en movimiento.
- Mantener la circulación del agua – evita el agua estancada y las zonas muertas con una bomba de estanque. Un skimmer retira los residuos flotantes de la superficie antes de que se hundan y se pudran.
- Crear sombra – limita el calentamiento con plantas acuáticas, plantas flotantes o una malla de sombreo. Una superficie parcialmente cubierta de vegetación o sombreada mantiene el agua más fresca y frena el crecimiento de algas.
- Combatir las algas – retira el exceso de materia orgánica y trata las algas en suspensión con un filtro y un equipo UV-C. Así el agua se mantiene clara y eliminas los nutrientes de los que se alimentan las algas.
- Ajustar la alimentación – alimenta en cantidades más pequeñas y con más frecuencia durante el calor, para que no queden restos de comida que perjudiquen la calidad del agua. Un comedero automático ayuda a dosificar en porciones más pequeñas y uniformes.
- Reponer el nivel del agua – repón a tiempo el agua evaporada. Hazlo de forma gradual y ten en cuenta la diferencia de temperatura, para que los peces no se asusten con agua de repente fría.
Las altas temperaturas exigen en verano una atención especial a tu estanque, ya que la falta de oxígeno y la proliferación de algas acechan. Aireando, aportando sombra y circulación y adaptando tu mantenimiento, mantienes el agua sana y equilibrada. Así previenes los problemas antes de que surjan, y tus peces y plantas se mantienen en buen estado incluso durante una ola de calor.



